viernes 27 de noviembre de 2009

MARTINET EN COLUMBIA

viernes 20 de noviembre de 2009

4. TEXTOS LINGÜÍSTICOS DE OTRAS ESCUELAS ESTRUCTURALES

Este tema presenta una gran variedad de escuelas de tendencia estructural. Es muy difícil, ciertamente, hacer una selección mínima. De todas maneras, vamos a intentar ofrecer una antología básica para, al menos, lograr tener una ideal cabal de los que ha supuesto el estructuralismo y el funcionalismo lingüístico tras la llamada Escuela de Praga. En la ilustración podemos ver a André Martinet con ocasión de un doctorado honoris causa en 1970.

4.1. Hjemslev y la Escuela de Copenhague

-Proceso y Sistema

"En todo caso, parece legítimo proponer a priori la hipótesis de que a todo proceso se le puede hacer corresponder un sistema capaz de analizarlo y describirlo por medio de un número restringido de principios. Debe ser posible considerar todo proceso como una cadena finita de elementos que reaparecen constantemente en nuestras combinaciones. Fundándose en el análisis del proceso, se deberían poder reagrupar estos elementos en clases, definidas por la homogeneidad de sus posibilidades combinatorias y, a partir de esta clasificación, establecer un cálculo general exhaustivo de las combinaciones posibles. Entendida de esta manera, la historia pasaría el estadio primitivo de la simple descripción y se constituiría en ciencia sistemática, exacta, generalizadora: su teoría permitiría predecir todos los acontecimientos posibles (todas las posibles combinaciones de elementos) y las condiciones de su realización."

LOUIS HJELMSLEV

4.2. Martinet: la doble articulación del lenguaje


Lectura previa de la reseña que Martín Sánchez Ruipérez escribiera para ABC sobre la biografía de Martinet.

-La doble articulación del lenguaje

"Se oye decir con frecuencia que el lenguaje humano es articulado. Los que así se expresan tendrían probablemente dificultad para definir exactamente lo que ellos entienden por esto. Pero no hay duda de que este término responde a un rasgo que caracteriza efectivamente a todas las lenguas. Conviene, no obstante, precisar esta noción de articulación del lenguaje y tener en cuenta que se manifiesta en dos planos diferentes; cada una de las unidades que resultan de una primera articulación es a su vez articulada en unidades de otros tipo.
La primera articulación del lenguaje es aquella con arreglo a la cual todo hecho de experiencia que se vaya a transmitir, toda necesidad que se desee hacer conocer a otra persona, se analiza en una sucesión de unidades, dotadas cada una de una forma vocal y de un sentido. Si sufro dolores de cabeza, puedo manifestarlo por gritos. Éstos pueden ser involuntarios; en este caso corresponden a la fisiología. También pueden ser más o menos voluntarios y destinados a hacer conocer mis sufrimientos a los que me rodean. Pero esto no basta para hacer una comunicación lingüística. Cada grito es inanalizable y corresponde al conjunto inanalizable de la sensación dolorosa. La situación es distinta si pronuncio la frase me duele la cabeza. Aquí ninguna de las cuatro unidades sucesivas, me, duele, la, cabeza, corresponde a lo que tiene de específico mi dolor. Cada una de ellas puede encontrarse en cualquier otro contexto para comunicar otros hechos de experiencia: duele, por ejemplo, en duele la ingratitud, y cabeza, en se ha puesto a la cabeza. Es manifiesta la economía que representa esta primera articulación. Se podría imaginar un sistema de comunicación en el que a una situación determinada, a un hecho de experiencia dado correspondiera un grieto particular. Pero basta pensar en la infinita variedad de estas situaciones y de estos hechos de experiencia para comprender que si semejante sistema debiera rendir los mismos servicios que nuestras lenguas tendría que comprender una cantidad de signos distintos tan considerable que la memoria del hombre no podría almacenarlos. Algunos millares de unidades, como cabeza, duele, la, me, ampliamente combinables nos permiten hacer más comunicaciones que las que se podrían conseguir con millones de gritos inarticulados diferentes.
La primera articulación es la manera según la cual se dispone la experiencia común a todos los miembros de una comunidad lingüística determinada. Solamente hay comunicación lingüística en el cuadro de esta experiencia, limitada necesariamente a aquello que es común a un número considerable de individuos. La originalidad del pensamiento no se podrá manifestar más que con una disposición inesperada de las unidades. La experiencia personal, incomunicable en su unicidad, es analizada en una sucesión de unidades, cada una de ellas de débil especificidad y conocida por todos los miembros de la comunidad. No se conseguirá una mayor especificidad más que añadiendo nuevas unidades, por ejemplo, adjetivos a un nombre, adverbios a un adjetivo, en general determinantes a un determinado. Este es el cuadro en el que se puede ejercer la creatividad del que habla.
Cada una de estas unidades de la primera articulación presenta, como hemos visto, un sentido y una forma vocal (o fónica). PEro no puede ser analizada en unidades sucesivas más pequeñas dotadas de sentido. El conjunto cabeza quiere decir "cabeza" y no se pede atribuir a ca-, a -be- y a -za, sentidos distintos cuya suma sea equivalente a "cabeza". Pero la forma vocal es analizable en una sucesión de unidades, cada una de las cuales contribuye a distinguir cabeza de otra unidades como cabete, majeza, o careza. Es a esto a lo que se designa como la segunda articulación del lenguaje. En cabeza, estas unidades son seis; podemos representarlas por medio de letras que, por acuerdo, son colocadas entre barras oblicuas, esto es, /kabeqa/. Es evidente la economía que representa esta segunda articulación. Si tuviéramos que hacer corresponder a cada unidad significativa mínima una producción vocal específica e inanalizable, tendríamos necesidad de distinguir millares, lo que sería incompatible con las posibilidades articulatorias y la sensibilidad auditiva del ser humano. Gracias a la segunda articulación, las lenguas pueden limitarse a algunas decenas de producciones fónicas distintas que se combinan para obtener la forma vocálica de las unidades de la primera articulación: casa, por ejemplo, utiliza dos veces la unidad fónica que representamos por medio de /a/ y coloca delante de estas dos /a/ otras dos unidades que notamos: /k/ y /s/." (ANDRÉ MARTINET, Elementos de lingüística general, Madrid, Gredos, 1984, pp. 22-24)

lunes 16 de noviembre de 2009

3bis. Textos lingüísticos sobre poética


Textos sobre la función poética: Valéry y Jakobson

La preocupación de un poeta como Valéry por la complejidad del lenguaje.

“El Universo poético no se crea tan poderosa y fácilmente. Existe, pero el poeta está privado de las inmensas ventajas que posee el músico. No tiene ante sí, dispuesto para un disfrute de la belleza, un conjunto de medios hechos expresamente para su arte. Tiene que tomar el lenguaje: la voz pública, esa colección de términos y de reglas tradicionales e irracionales, caprichosamente creadas y transformadas, caprichosamente codificadas, y muy diversamente entendidas y pronunciadas. Aquí, ni físico que haya determinado las relaciones de esos elementos, ni diapasones, ni metrónomos, ni constructores de gamas o teóricos de la armonía. Por el contrario, las fluctuaciones fonéticas y semánticas del vocabulario. Nada puro, sino una mezcla de excitaciones auditivas y psíquicas perfectamente incoherentes. Cada palabra es una reunión instantánea de un sonido y de un sentido que no tienen relación entre sí. Cada frase es un acto tan complejo que nadie, creo, ha podido hasta ahora dar una definición que resista. En cuanto a la utilización de ese medio, en cuanto a las modalidades de esa acción, ustedes conocen cuál es la diversidad de sus usos, y la confusión resultante en ocasiones. Un discurso puede ser lógico, puede estar cargado de sentido, pero sin ritmo y sin medida alguna. Puede ser agradable al oído, y perfectamente absurdo e insignificante; puede ser claro y vano; vago y delicioso. Pero basta para hacer concebir su extraña multiplicidad, que no es sino la multiplicidad de la vida misma, enumerar todas las ciencias creadas para ocuparse de esta diversidad y estudiar cada una alguno de us aspectos. Se puede analizar un texto de muchas maneras diferentes, pues está por turno sometido a la jurisdicción de la fonética, de la semántica, de la sintaxis, de la lógica de la retórica y de la filología, sin omitir la métrica, la prosodia y la etimología...
He aquí al poeta enfrentado con esa materia verbal, obligado a especular a un tiempo sobre el sonido y el sentido, a satisfacer no solamente a la armonía, al período musical, sino también a condiciones intelectuales y estéticas variadas, sin contar las reglas convencionales...” (Paul Valéry, “Poesía y pensamiento abstracto”, conferencia pronunciada en la Universidad de Oxford en 1939. Publicada en Teoría poética y estética. Traducción de Carmen Santos, Madrid, Visor, 1998, pp. 88-89)

El congreso de Bloomington (Indiana) de 1958 sobre el estilo literario. Las actas resultantes: Th. A. Sebeok, Estilo del lenguaje (Madrid, Cátedra, 1974). La aportación de Jakobson devuelve a la Poética un lugar en la lingüística moderna.

El lugar de la Poética dentro de la Lingüística, según Jakobson:

“Se me ha pedido que haga unos comentarios resumiendo la relación que hay entre la poética y la lingüística. En primer lugar, aquélla se ocupa de responder a la pregunta: ¿Qué hace que un mensaje verbal sea una obra de arte? El objeto principal de la poética es la diferencia específica del arte verbal con respecto a otras artes y a otros tipos de conducta verba: por eso está destinada a ocupar un puesto preeminente dentro de los estudios literarios.
La poética trata de problemas de estructura verbal, así como a la estructura pictórica le concierne el análisis de la pintura. Puesto que la lingüística es la ciencia que engloba a toda la estructura verbal, se puede considerar a la poética como parte integrante de aquélla.” (Roman Jakobson, Lingüística y Poética. Trad. de Ana Gutiérrez Cabello, Madrid, Cátedra, 1983, pp. 27-28)

Las funciones del lenguaje, más allá de las de Bühler, y la función poética.

“El modelo tradicional del lenguaje, tal y como Bühler lo explicó, se reducía a esas tres funciones (emotiva, conativa y referencial), y los tres ángulos de este modelo (la primera persona del hablante, la segunda del oyente y la «tercera», propiamente dicha, es decir, alguien o algo ya mencionado). Hay muchas posibilidades de que ciertas funciones verbales adicionales se puedan deducir de este ejemplo triádico. (p. 35)
La tendencia hacia el mensaje como tal es la función POÉTICA, que no puede estudiarse con efectividad si se la aparta de los problemas generales del lenguaje o, por otra parte, el análisis de este requiere una consideración profunda de la función poética. Cualquier intento encaminado a reducirla a poesía o viceversa, constituiría una forma engañosa de simplificar las cosas al máximo. Esta función no es la única que posee el arte verbal, pero sí es la más sobresaliente y determinante, mientras que en el resto de las actividades verbales actúa como constitutivo subsidiario y accesorio. También sirve para profundizar la dicotomía fundamental de signos y objetos, a base de promover la cualidad evidente de aquéllos. De aquí que, al tratar de la función poética, la lingüística no puede autolimitarse al campo de la poesía (pp. 37-38)





Una definición de la función poética. El criterio lingüístico empírico.

“¿En qué consiste el criterio lingüístico de la función poética? En concreto, ¿cuál es el rasgo inherente indispensable de cualquier fragmento poético? Para contestar a esta pregunta, es preciso recodar los dos modelos básicos que se utilizan en una conducta verbal: la selección y la combinación. (...) La función poética proyecta el principio de la equivalencia del eje de la selección sobre el eje de la combinación. La equivalencia se convierten recurso constitutivo de la secuencia.” (pp. 39-40)

El verso como figura fónica recurrente. La relación entre sonido y sentido.

“Sin duda alguna, el verso constituye una figura fónica recurrente. Siempre en primer lugar, pero nunca como algo único. Cualquier intento que se haga por confinar tales convenciones poéticas como metro, aliteración o rima en el nivel de sonido, constituyen razonamientos especulativos sin justificación empírica. La proyección del principio ecuacional dentro de la secuencia tiene un significado mucho más amplio y profundo. La visión que Valéry tiene de la poesía como «una vacilación entre el sonido y el sentido» es mucho más realista y científica que cualquier polarización hacia un aislacionismo fonético (p. 56)
En resumen, la equivalencia de sonido, proyectada dentro de la secuencia como su principio constitutivo, envuelve de un modo inevitable una equivalencia semántica, y a un nivel lingüístico, cualquier constituyente de una secuencia parecida sugiere una de las dos experiencias correlativas que Hopkins hábilmente define como «comparación a favor de una igualdad» y «comparación a favor de una disimilitud». (pp. 58-59)

El poder de la etimología poética. Hacia la iconicidad y el neocratilismo.

“En el orden de la frase, en que la similitud aparece superpuesta a la contigüidad, dos secuencias fonológicas similares, próximas la una a la otra, son propensas a asumir una función paronomástica. Las palabras semejantes en sonido están unidas en el significado. Es cierto que el primer verso de la estrofa final del poema de Edgar Allan Poe titulado «Raven» hace uso constante de aliteraciones repetitivas, como observó Valéry, pero el «efecto abrumador» de este verso y de toda la estrofa se debe, primordialmente, al poder de la etimología poética.” (p. 63)

ICONICIDAD, o la capacidad que tiene el propio lenguaje de "imitar" la realidad que designa, asunto fundado irónicamente por Platón en el Crátilo y después desarrollado por pensadores modernos como Roman Jakobson (Linguistics and Poetics) o Gérard Genette (Mimologiques),

martes 10 de noviembre de 2009

El espacio urbano de la Escuela de Praga

Como preparación para el nuevo tema, dedicado a la escuela de Praga, hace dos veranos me permití, durante unas vacaciones en la ciudad de Kafka, preguntarme cuáles serían los espacios por los que se moverían aquellos grandes teóricos de la lingüística, tanto los venidos de Rusia (ya era la U.R.S.S.) como los locales. Fue entonces, en el claustro de la Universidad Carolina, uno de los lugares más universitarios que he conocido en esta ciudad (junto con el antiguo centro de los jesuitas llamado Klementinum, hoy también Biblioteca Nacional), donde me hice este vídeo inquisitivo:


video

jueves 5 de noviembre de 2009

3.1. Textos sobre la fonología. Trubetzkoy y Jakobson


Algunas ideas sobre la Escuela de Praga:

Creación del Círculo Lingüístico de Praga: año 1926, a cargo de Vilém Mathesius, quien en 1911 había impartido una conferencia titulada "Sobre la potencialidad de los fenómenos lingüísticos

"Período Clásico: 1926-1939: El psicólogo Karl Bühler y las funciones del lenguaje (comunicativa, expresiva y conativa). Extensión del método estructural a otras disciplinas. El mayor aporte de la Escuela de Praga: fonología, morfología y sintaxis.
La fonología: Nikolai S. Trubetzkoy, Principios de Fonología (1939):

-La función distintiva de los sonidos

-Cuando los fonemas pueden aparecer en un mismo contexto forman una oposición
-Tres tipos de oposición: privativas, graduales y equipolentes

N.S. Trubetzkoy, Principios de fonología. Trad. de Delia García Giordano con la colaboración de Luis J. Prieto, Madrid, Cincel, 1976
(hay que pinchar en la imagen para desplegarla en otra pantalla)

























El concepto de oposición distintiva:






















Texto de Roman Jakobson sobre el fonema:Roman Jakobson, Ensayos de lingüística general. Trad. de Josep M. Pujol y Jem Cabanes, Barcelona, Planeta-De Agostini, 1985










































miércoles 28 de octubre de 2009

2.2. Saussure y los anagramas


-La historia de los anagramas

Debéis leer lo primero este texto del profesor Manuel Fernández Galiano (ABC del 7 de abril de 1988):



Esta tradición anagramática sigue perviviendo en lugares insospechados de nuestra moderna historia literaria. En este sentido, no hace mucho tiempo Umberto Eco[1] hablaba de forma similar a Lucrecio acerca de la relación entre "étimos" y "átomos", refiriéndose precisamente a la obra de James Joyce:

"(...) cuando se piensa en el experimentalismo, se piensa en Joyce, y en el Joyce de Finnegans Wake, donde no sólo el inglés, sino las lenguas de todos los pueblos, reducidas a un vértice de fragmentos en libertad, se recomponen y se deshacen otra vez en un remolino de nuevos monstruos léxicos, que se agrupan por un momento para disolverse de nuevo, como en una danza cósmica de átomos, en la que la escritura se disgrega hasta el último, y no es casual la analogía fónica entre étimo y átomo que indujo a Joyce a hablar para su obra de abnihilation of the etym."

Podemos percibir en este texto, además de un ingenioso juego de palabras entre "étimo" y "átomo", un cierto regusto epicúreo que abre una sugerente vía de comparación entre las antiguas etimologías y la literatura de creación verbal de nuestro siglo. No en vano, Epicuro y Joyce vivieron momentos históricos de profunda crisis, pues el primero asistió a la descomposición de la polis como sistema político[2], y el segundo conoció un turbulento mundo entre dos guerras.
Por su parte, el lenguaje poético ha hecho uso desde antiguo de la etimología y el anagrama, y de ello no son ajenos los grandes bardos de Grecia y Roma, como Homero, Ennio, Virgilio y Ovidio[3], así como luego continuarán esta tradición los poetas de la Edad Media. Ya que este aspecto daría para llenar muchas páginas, pondremos tan sólo un pequeño pero significativo ejemplo de etimología y literatura extraído de la Eneida de Virgilio, en torno a una palabra tan significativa para la historia de Roma como es Latium. Evidentemente, para la mentalidad antigua el término que designa la tierra prometida tenía que tener una razón de ser, no podía estar sujeto a la mera arbitrariedad. Virgilio nos ofrece una explicación etimológica explícita que pone en relación LATIVM con LATET, basada precisamente en Varrón[4]:

Primus ab aetherio uenit Saturnus Olympo,
arma Iouis fugiens et regnis exsul ademptis.
Is genus indocile ac dispersum montibus altis
composuit legesque dedit LATIVMque uocari
MALVIT, his quoniam LATVISSET tutus in oris
(Verg.A.8,319-323)[5]

Pero Virgilio no se conforma tan sólo con la explicación varroniana, sino que nos deleita, asimismo, con el ingenioso y perfecto anagrama que recombinando las letras de LATIVM conforma MALVIT.

-La otra cara de Saussure. El anagrama de APRODITE

No deja de asombrarnos que uno de los padres de la lingüística moderna, Ferdinand de Saussure, tuviera una verdadera obsesión por la búsqueda de anagramas dentro la poesía antigua. Jean Starobinski[6] nos ilustra bien acerca de la significativa faceta del gran lingüista ginebrino que Fernández Galiano calificara de “inquietante y casi patológica, como fuente primordial de la creación lingüística"[7]. En todo caso, Saussure es hijo de una tradición que ya ensaya Platón en su Crátilo, que atraviesa el mundo antiguo y el moderno (“Caluinus”: “Alcuinus”), llega a los grandes autores de nuestro siglo (“T.S.Eliot”: “toilets”) y termina presentándose en su faceta más popular del juego del "scrabble", motivo de algún que otro respetable diccionario en torno a sus posibilidades de combinación. Saussure daría un paso más allá con la formulación de sus "hipogramas", que ilustramos con este excelente ejemplo de Lucrecio (1,20-22), de donde extrae la palabra oculta APRODITE[8]:

efficis ut cupide generatim saeclA PROpagent.
quae quoniam rerum naturam sola gubernas,
nec sine TE quicquam Dias in luminis oras

El estudio de los hipogramas se llevó a cabo entre 1906 y 1909, al mismo tiempo que imparte los dos primeros cursos de lingüística general en la Universidad de Ginebra:

"1º Desde los más antiguos monumentos saturnios hasta la poesía latina que se hacía en 1815 o 1820, no ha habido jamás otra manera de escribir versos latinos que la de parafrasear cada nombre propio bajo las formas reguladas del hipograma; y en el momento, muy reciente, en que éste sucumbió, el sistema había alcanzado la fase culminante de su desarrollo. La prosa literaria en la antigüedad está ubicada bajo el mismo régimen, pero
2º No sabemos nada de la tradición oculta; por mi parte, no voy a emitir opinión al respecto, pues la considero un problema que, en cuanto tal, sigue siendo completamente independiente de la materialidad del hecho.
3º ¿La materialidad del hecho puede ser atribuida al azar? Es decir, las leyes del «hipograma» no serán tan amplias que invariablemente ocurre que se encuentre cualquier nombre propio sin que uno tenga que sorprenderse por ello, por la libertad dada, -tal es el problema directo que aceptamos y el objeto propiamente dicho del libro, porque esta discusión de las probabilidades se convierte en la ineluctable base del todo, para quien en alguna medida haya prestado previamente atención al hecho material" (Las palabras bajo las palabras. La teoría de los anagramas de Ferdinand de Saussure. Compilación, introducción, comentarios y notas de Jean Starobinski, Barcelona, Gedisa, 1996, pp.112-113)

Un ejemplo del estudio que hace Saussure a partir de los versos latinos, concretamente de un verso saturnio que puede encontrarse en uno de los elogios a los Escipiones:

SUBIGIT OMNE LOUCANAM OPSIDESQUE ABDOUCIT

Equivalencias fónicas:

2 veces ouc (Loucanam, abdoucit)
2 veces d (opsidesque, abdoucit)
2 veces b (subigit, abdoucit)
2 veces it (subigit, abdoucit)
2 veces i breve (subigit, opsides-)
2 veces a breve (Loucanam, abdoucit)
2 veces o breve (omne, opsides-)
2 veces n (omne, Loucanam)
2 veces m (omne, Loucanam)

(apud Raúl Rodríguez Ferrándiz, Semiótica del anagrama. La hipótesis anagramática de Ferdinand de Saussure, Alicante, Universidad, 1998, pp.30-31)

El anagrama en la poesía moderna:

Nel mezzo del cammin pasóme el pecho
la flecha de un amor intempestivo.
Que tuvo en el camino largo acecho
mostróme en lo certero el rayo vivo.
Así un imán, que al atraer, repele
(«oh claros ojos de mirar furtivo!),
amor que sombra, aguija, halaga y duele
GUI
AMOR>OMAR

y más se ofrece cuanto más esquivo.
Si un grano del pensar arder pudiera,
no en el amante, en el amor sería
la más honda verdad la que se viera;
y el espejo de amor se quebraría,
roto su encanto, y roto la pantera
de la lujuria el corazón tendría.

A.Machado, De un Cancionero apócrifo. (apud Rodríguez Ferrándiz, o.c., p.238)


BIBLIOGRAFÍA SUCINTA

Émile Benveniste, “Saussure después de medio siglo”, en Problemas de lingüística general, Madrid, Siglo XXI, 1986, 33-46
Francisco García Jurado, “La etimología como forma de pensamiento. Ideas lingüísticas e historia de la cultura”, RSEL 30,2, 2001, 455-492
Bertil Malmberg, “Ferdinand de Saussure y la Escuela de Ginebra. El estructuralismo”, en Los nuevos caminos de la lingüística, Madrid, Siglo XXI, 1986
Claudine Normand, Saussure, Paris, Les Belles Lettres, 2000
Raúl Rodríguez Ferrándiz, Semiótica del anagrama. La hipótesis anagramática de Ferdinand de Saussure, Alicante, Universidad, 1998
Carol Sanders, Lire aujourd’hui «Cours de linguistique générale de Saussure». Texte présenté par Carol Sanders, Paris, Hachette, 1979
Ferdinand de Saussure, Curso de lingüística general. Publicado por Charles Bailly y Albert Sechehaye con la colaboración de Albert Riedlinger. Traducción castellana y notas de Mauro Armiño, Madrid, Akal, 1980
Jean Starobinski, Las palabras bajo las palabras. La teoría de los anagramas de Ferdinand de Saussure, Barcelona, Gedisa, 1996
[1] Umberto Eco, "Entre la Mancha y Babel", discurso pronunciado el día 21 de mayo de 1997 con motivo de su investidura como doctor honoris causa por la Universidad de Castilla-La Mancha (extracto publicado en El País del 31 de mayo de 1997). Para el estudio que Eco hace de Joyce cf. su Obra abierta, Barcelona, Planeta-De Agostini, 1984.
[2] Véase el capítulo titulado "Perdidos en el mundo", perteneciente al libro El Epicureísmo, de Emilio Lledó (Madrid, Taurus, 1995, págs.57-63).
[3] En lo que a este aspecto concierne, cf. Cira Morano, "El tratamiento de las etimologías por gramáticos y poetas latinos", Emerita 55, 1980, págs.107-112 y, en lo que al mundo griego respecta, además del ya citado artículo de Bernabé sobre la etimología en la poesía órfica, cf. el reciente trabajo de Alain Blanc, "Littérature et étymologie en grec ancien", BAGB 1996, págs.3-16.
[4] "Dans un autre passage (VIII, 322 ss.), Virgile fait véritablementet concurrence à Varron, au Varron du De lingua latina aussi bien qu'à celui des Antiguités romaines. Nous y voyons le nom du Latium expliqué par le souvenir des lieux où Saturne s'était caché (latere): his quoniam latuisset tutus in oris" (J.Marouzeau, "Virgile linguiste", en Mélanges de Philologie, de Littérature et d'Histoire anciennes offert à Alfred Ernout, Paris, Klincksieck, 1940, págs.259-265. El texto citado está en la pág.260).
[5] "Saturno llegó el primero del etéreo Olimpo, huyendo las armas de Júpiter y desterrado, despojado de su reino. Él fue quien reunió aquella nación indomable y dispersa por los altos montes, les dio leyes, y prefirió que se llamara «Lacio», ya que sano y salvo estuvo «latente» por estas riberas"
[6] Jean Starobinski, Las palabras bajo las palabras. La teoría de los anagramas de Ferdinand de Saussure, Barcelona, Gedisa, 1996, pág.10. Es muy interesante el más reciente trabajo de Raúl Rodríguez Ferrándiz, Semiótica del anagrama. La hipótesis anagramática de Ferdinand de Saussure, Alicante, Universidad, 1998.
[7] Para el anagrama, no podemos dejar de citar la excelente «tercera de ABC» que Manuel Fernández Galiano escribiera en el número correspondiente al 7 de abril de 1988, y de donde hemos tomado estas palabras entrecomilladas.
[8] Cf. Rodríguez Ferrándiz, ob.cit., pág.82.

jueves 22 de octubre de 2009

INÉDITOS DE SAUSSURE

Inéditos de Saussure revelan la imagen más poética y metafísica del sabio suizo
Acontecimiento muy mayor: se acaban de publicar importantes inéditos de Ferdinand de Saussure (Ginebra, 1857-Vufflens-le-Château, 1913), que pueden modificar el legado de uno de los padres fundadores de la lingüística moderna, cuya influencia terminó por extenderse a todas las ciencias sociales. Entre sus herederos se encuentran Jakobson, Lévi-Strauss o Roland Barthes.

Ferdinand de Saussure. ABC
JUAN PEDRO QUIÑONERO Corresponsal
3-3-2002 23:44:01
PARÍS. La historia de los inéditos recién publicados de Saussure es, por sí sola, una página rocambolesca de la historia de la lingüística y la filología contemporáneas. Como es sabido, el sabio suizo nació en el seno de una familia de la gran aristocracia científica y patricia, estudiando y doctorándose en París y Leipzig, antes de enseñar en Ginebra y en el College de France.
Textos legendarios
En vida, Saussure sólo publicó dos textos legendarios, su «Memoria sobre el sistema primitivo de las vocales en las lenguas indoeuropeas» y su «Empleo del genitivo absoluto en sánscrito». Publicados esos textos, el sabio se refugió en sus cátedras y estudios, perdido en el limbo de su sabiduría y un matrimonio aristocrático. Tres años después de su muerte, dos de sus discípulos publicaron las notas de sus cursos, que se convirtieron, en poco tiempo, en un texto de referencia universal, el legendario «Curso de lingüística general» (1916). Ése fue el libro donde se funda su leyenda. Ése fue el libro en el que bebieron los padres de las escuelas estructuralistas. Ésa es la piedra fundacional del mito Saussure. En 1996, sus herederos vendieron la antigua residencia de la familia. Entre los papeles se descubrió un misterioso texto, perfectamente desconocido, titulado «De la doble esencia del lenguaje», un texto que, en primera lectura, sorprende, intriga y pudiera modificar radicalmente el legado de su autor.
Ese inédito absoluto se acaba de publicar acompañado de otros textos apenas conocidos, editados todos con un excelente aparato crítico, bajo el título general de «Escritos de lingüística general» (Ed. Gallimard, Bibliothèque de Philosophie), compilados por Simon Bouquet y Rudolf Engler. Se trata de un acontecimiento muy mayor, por una razón muy simple: Saussure es uno de los patriarcas de la lingüística moderna y los inéditos matizan mucho su obra maestra.
El «Curso...» es uno de los grandes monumentos, que ejerció una influencia bien conocida y reconocida en maestros como Jakobson o Lévi-Strauss. El «Curso...» estuvo en el origen, igualmente, de la floración de nuevas disciplinas, como la semiología (la ciencia de los signos), en cuyo nombre se han perpetrado genialidades y crímenes de diversa especie. Sin embargo, las dudas del último Saussure, el Saussure inédito hasta hoy, recuerdan las dudas de Wittgenstein insistiéndonos en que, en definitiva, la ciencia y la razón se estrellan contra los misterios de la ética y la moral, el misterio del antiguo «logos» alejandrino. Ardua e imprescindible lectura, para los años que vienen.
Preguntas sin respuesta
No es un secreto que el «Curso...» es una obra de carácter lógico, científico, racionalista, a la manera del «Tractatus...» wittgensteniano. Un texto árido, complejo, cerrado y definitivo, una vez construida su propia lógica interna. Lingüista emérito, Saussure construyó una obra arquitectónica, asentada en sus propios cimientos. Los inéditos revelan un rostro mucho más atormentado y lírico. En su cátedra, ante sus estudiantes, Saussure vivió toda su vida vestido con la armadura de hierro de un caballero andante de la más alta ciencia. En la intimidad, el caballero Saussure tenía sus dudas, sus fantamas, sembrando su razón con preguntas sin respuesta evidente.
¿Qué había «detrás» de las palabras? ¿Puede reducirse el lenguaje a su mera condición de instrumento de comunicación? ¿Cuándo, cómo y dónde nace el lenguaje humano? ¿Qué muere cuando muere una lengua? ¿Cuál es la relación entre la lengua y la vida espiritual del hombre? El «Curso...» nos dejó de Saussure la imagen de un sabio racionalista, confiado en estar tocando los fundamentos científicos de las disciplinas lingüísticas y filológicas. Ésa fue la lectura que hicieron sus primeros discípulos y los grandes maestros que siguieron los senderos por él desbrozados. Los inéditos dejan al descubierto una imagen mucho más atormentada, poética y metafísica. En la soledad, Saussure exploraba los laberintos del dolor, la moral y la estética.
El antiguo «logos» alejandrino se resiste a morir despedazado a manos de la cirugía lingüística. La palabra continúa iluminándonos e inquietándonos con dudas e incertidumbres, ligadas, cómo no, a la ética, la moral, el amor y la muerte.





http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/2002/03/04/051.html